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 Apiterapia
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La historia tiene sobradas pruebas de la relación del hombre con la abeja desde hace miles de años. Desde la remota antigüedad se sabe del uso de los productos de la colmena en alimentación humana y en alteraciones de salud, dos ámbitos íntimamente ligados. Hoy podemos hacer con seguridad y con respaldo de la tecnología lo que nuestros ancestros hacían en forma empírica.

Desde el punto de vista alimenticio, los productos apícolas son valiosos suplementos nutricionales destinados a suplir carencias de la dieta moderna, basada en alimentos refinados e industrializados. El gran contenido de aminoácidos, enzimas, vitaminas, antioxidantes, ácidos orgánicos y minerales (elementos claves para nuestro equilibrio y que se pierden en los procesos de producción masiva) convierte a la colmena en una valiosísima fuente proveedora de salud y vitalidad.

Otro aspecto valioso del producto apícola es su capacidad de contrarrestar los nocivos efectos de la contaminación ambiental y del estrés, dos flagelos que diariamente minan nuestro organismo. Los antioxidantes se hacen cada vez más necesarios para soportar la creciente exposición a los radicales libres. Estas sustancias reactivas, a las cuales nos vemos cada vez más expuestos, tienen -junto al estrés- un rol decisivo en el origen de muchas patologías como el cáncer, las afecciones cardiovasculares, las enfermedades autoinmunes y el envejecimiento precoz. Además de producirse normalmente en el metabolismo celular, los radicales libres nos llegan con la contaminación atmosférica, los alimentos industrializados y los rayos ultravioletas. También los microminerales u oligoelementos juegan un papel clave como responsables de infinidad de procesos que refuerzan el desarrollo psicofísico y el bienestar. Por todo ello el sistema inmunológico, el aparato circulatorio, las vías respiratorias, el sistema nervioso y el aparato digestivo disponen de una significativa ayuda en la producción de las abejas.

Teniendo en cuenta que hablamos de sustancias naturales con tanta cantidad de propiedades, es nuestro objetivo preservar al máximo las cualidades de estos delicados productos de la colmena. En este sentido, se evita, por un lado su contaminación y por otro la degradación causada por su incorrecta manipulación. Sin estos cuidados es imposible gozar de sus magníficas virtudes.

Tanto o más importante que la contaminación externa, es hoy día la contaminación generada por el mismo apicultor en el interior de la colmena. La agresiva explotación comercial provoca gruesos desequilibrios en la actividad. El estrés causado por el sistema de manejo y la involución de la genética, han debilitado el sistema inmunológico de la abeja y esto ha incrementado violentamente sus enfermedades y enemigos naturales. El apicultor tradicional ha hecho uso macizo de antibióticos y sustancias químicas, generando sólo dependencia y resistencia. Esto obliga a usar cada vez más químicos que apenas disimulan y no resuelven el problema. Frente a la desesperación, hasta llegan a usarse productos fosforados para salvar la mortandad de colmenas, contaminándose seriamente la producción de miel y propóleo.

Respecto a la manipulación, se pone mucho celo a fin de preservar los delicados y valiosos componentes de los productos de la colmena. Por ejemplo el polen es secado sin superar los 40º de temperatura, el propóleo no es calentado en ninguna fase de elaboración y la miel tampoco es expuesta al calor. Es el único modo de conservar productos tan plenos de principios biológicamente activos y, por ende, tan sensibles. Obviamente que todo ello implica mayor trabajo, más tiempo de elaboración y cuidados artesanales, pero la mayor efectividad del producto es rápidamente advertida por el consumidor atento y sensible.

 
EL PROPOLEO



Origen: Esta maravillosa sustancia resinosa es el sistema inmunológico de los vegetales superiores (árboles). La abeja la recoge y transforma, para desinfectar la colmena, sellar grietas y embalsamar intrusos que no puede expulsar por su tamaño. El propóleo es lo que garantiza la total asepsia de un ambiente como la colmena, verdadero caldo de cultivo de virus y bacterias, a causa de sus tenores de temperatura y humedad.

 

Composición: Es muy variable, dependiendo de la flora y el clima de cada lugar. Pese a ser el producto más usado y más investigado de la colmena, aún no se ha concluido su estudio científico, iniciado recién en la década del 60 en Europa del este. Ya se le han detectado más de 250 elementos constitutivos y unos 50 principios biológicamente activos, lo que explica su gran cantidad de propiedades. Tiene resinas, bálsamos, aceites esenciales, minerales (más de 20 oligoelementos), vitaminas, aminoácidos (7 de los 8 esenciales) y más de 50 grupos de flavonoides.

 

Propiedades: Científicamente se le han demostrado 20 propiedades: es antibacteriano, antimicótico, anticolesterolémico, antiparasitario, antiinflamatorio, antioxidante, antitóxico, antialérgico, analgésico, anestésico, antituberculoso, antiviral, citostático, desodorante, epitelizante, estimulante de la inmunogenesis, fitoinhibidor, hemostático, hipotensor y termoestabilizador. Fundamentalmente es un magnífico biorregulador, rehaciendo la capacidad de defensa, funcionamiento y adaptación del organismo. Los oligoelementos justifican muchas virtudes del propóleo, pues -participando en procesos metabólicos, fermentativos y vitamínicos- contribuyen a la curación de estados anémicos, previenen la arteriosclerosis e incrementan la capacidad inmunológica del organismo. Por su parte los flavonoides -con más de 40 acciones farmacológicas- son la base de su versatilidad terapéutica. Sus cualidades antioxidantes -además de reducir el efecto de los radicales libres- son responsables de la acción antiviral, al inhibir el desarrollo de virus patógenos. Además de su amplio efecto antibacteriano, el propóleo estimula la reacción inmunológica del organismo, complementando ambas funciones sin producir alteraciones de la flora bacteriana, cosa que ocurre con los antibióticos de síntesis. Otra virtud del propóleo es su capacidad de transportarse indistintamente a través de la sangre y la linfa, a todo el organismo.

 

Aparato circulatorio: El propóleo combina efectos vaso-dilatadores e hipotensores, disminuye la fragilidad capilar, inhibe la oxidación del colesterol y normaliza la tensión arterial. Estos efectos se logran con el uso regular, no debiendo esperarse efectos mágicos en caso de crisis hipertensivas.

 

Vías respiratorias: Es un antibiótico de amplio espectro que no produce disbacteriosis y que se ha ganado merecidamente la fama de efectivo antigripal. Su acción antiinflamatoria y anestésica lo convierte en eficaz protector de la garganta y las cuerdas vocales.

 

Aparato digestivo: En este aspecto ejerce múltiples acciones: normaliza el peristaltismo intestinal, regula el apetito, ayuda a la regeneración de úlceras, es protector hepático y previene la parasitosis.

 

Dermatología: Su notable capacidad cicatrizante, desinfectante y antiinflamatoria lo hace indicado para heridas, quemaduras y afecciones de la piel. También resulta óptimo como fungicida de amplio espectro.

 

Odontología: Incrementa la salud bucal por sus principios antisépticos, antibióticos y antiinflamatorios. Además estimula la generación de la dentina (esmalte dental) e impide la formación de caries y placa bacteriana.

 

Contraindicaciones: Ninguna. No se han detectado reacciones alérgicas, ni toxicidad por sobredosis. Se ha demostrado perfectamente compatible y hasta complementario de otras prácticas terapéuticas.

 

Cuidados: Para mantener sus propiedades requiere que se lo preserve de la luz y de la temperatura, dada las delicadas características biológicas de sus componentes.

 

 

EL POLEN

Origen: Es el órgano reproductor masculino de las flores, que la abeja recoge y enriquece con secreciones propias, para poderlo transportar en sus patas a la colmena. Una flor de diente de león tiene unos 240 mil granos de polen y una de maíz, 50 millones. El polen es la fuente de proteínas en la alimentación de la colmena.

Composición: Es el alimento más completo y valioso de la naturaleza. Su contenido proteico es 3 veces superior al de la carne. Posee los 23 aminoácidos necesarios para el organismo y casi todo el espectro vitamínico. Tiene una gran riqueza en minerales (sobre todo hierro) y microminerales (más de 20 oligoelementos). Además contiene enzimas, ácidos orgánicos, flavonoides y fibra.

Propiedades nutricionales: Debido a su extraordinaria composición, es considerado el complemento alimenticio de más rápido efecto sobre el organismo. Sus propiedades vigorizantes se deben a su intensa acción estimulante. Básicamente podemos decir que el polen reequilibra, estimula, tonifica y desintoxica. Resulta efectivo cuando es necesario mejorar el aporte nutricional (niños, adolescentes, tercera edad, anemia, convalecencias, anorexia, embarazos, desnutrición, alcohólicos, artrósicos, reumáticos, asténicos, enfermos terminales, etc.). Para los diabéticos es un sustituto ideal por su bajo contenido en azúcares y su gran riqueza nutritiva. También es aconsejado como suplemento regular para vegetarianos.

Sistema genitourinario: Es el único nutriente conocido para la próstata, rejuveneciendo y activando este órgano glandular masculino. Es aconsejado en adultos a nivel preventivo y resulta altamente efectivo en casos de hipertrofia, inflamación y adenoma, resultando incluso recomendable en cáncer avanzado. También es efectivo en afecciones de vejiga y riñón. Es probado su efecto como vigorizante sexual, operando en casos de impotencia y frigidez.

Aparato circulatorio: Por su alto contenido en hierro, aumenta glóbulos rojos. Reduce la formación de placas de colesterol, debido al contenido de ácidos grasos insaturados que actúan en sinergismo con los flavonoides. Su consumo regular fortalece capilares, venas y arterias -revirtiendo el proceso de endurecimiento- y estabiliza la tensión arterial. Por ello se aconseja su uso a partir de los 40 años como preventivo de afecciones cardiovasculares.

Aparato digestivo: Es un singular regulador del tránsito intestinal, tanto en caso de estreñimiento como de diarrea. Es también un excelente regulador metabólico, útil en estados de adelgazamiento y anorexia. Asimismo se lo indica en afecciones hepáticas y en úlceras duodenales.

Sistema nervioso: En el ámbito neuropsíquico brinda respuesta en menos de 10 días en estados severos. Es aconsejado en neurastenias, estados depresivos, disturbios de la memoria, insomnio, surmenage, ansiedad, estrés, astenia psíquica, abstinencia alcohólica o tabáquica, etc. Su contenido en triptofano -aminoácido precursor de la serotonina- es responsable en parte de estos efectos. También el polen aporta mayor resistencia al cansancio intelectual en períodos de intensa actividad mental y visual.

Geriatría: Por sumatoria de propiedades ejerce marcados efectos vitalizantes y regeneradores. En este sentido es fundamental el aporte de secreciones que hace la abeja (como el ácido hidroxidocenoico 10, también presente en la jalea real) y que explican sus acciones.

Actividad física: Su uso, sobre todo mezclado con miel (ver Energizante), incrementa el rendimiento muscular y el umbral de fatiga. En este sentido es ilustrativo el empleo del polen como estimulante permitido en los caballos de carrera.

Contraindicaciones: No posee, a excepción de aislados casos de alergia. No confundir con la alergia al polvillo de las flores que ingresa al organismo por vías respiratorias, donde el polen se comporta como cuerpo extraño. En la ingestión por boca, es escaso su poder alergénico, pudiendo manifestar enrojecimientos y picazón en la piel. Por ello recomendamos una prueba inicial con baja cantidad, antes de comenzar el consumo regular.

Cuidados: Para preservar su gran potencial, debe estar alejado de fuentes de calor (el secado debe realizarse sin superar los 40ºC), de la humedad (es altamente higroscópico, inactivándose sus principios por fermentación) y de la luz directa. Debe consumirse dentro del año, pues luego comienza a perder propiedades, especialmente al inactivarse las vitaminas. Es preferible la coloración variopinta del polen multifloral, garantía de mayor riqueza constitutiva respecto al monofloral.

Consumo: Para el adulto se aconsejan dos cucharadas soperas diarias antes del desayuno, dosis indicativa y que debe adecuarse al estado de cada persona. Atendiendo a la incompleta asimilación del polen seco en granos, se aconseja consumirlo macerado en miel -tal como hace la abeja (ver Energizante)- o al menos remojado previamente en líquidos fríos (puede ser agua) durante varias horas.

 

LA MIEL

Origen: Las abejas parten de la recolección del néctar floral, al cual concentran por evaporación y enriquecen con la adición de secreciones propias. Para producir un kilo de miel, las abejas deben libar de 1 a 6 millones de flores. La miel es la fuente de carbohidratos en la alimentación de la colmena.

Composición: En un 70-80% son azúcares simples (fructuosa y glucosa), predigeridos por el aporte enzimático de la abeja. Pero la riqueza nutritiva y terapéutica de la miel está en el resto de sus componentes. Tiene muchos minerales (potasio, fósforo, magnesio, etc.) y sobre todo microminerales (unos 30 oligoelementos), aminoácidos (17), ácidos orgánicos, aminas (acetilcolina), enzimas, vitaminas y un poderoso antibiótico natural (inhibina) que le confiere sus conocidas propiedades conservantes y desinfectantes.

Propiedades nutricionales: Es un endulzante natural, sin procesos de refinación (como el azúcar) y sin conservantes (como las mermeladas) que bloquean la asimilación de minerales en el organismo. Por su composición equilibrada, la miel resulta de fácil asimilación y aporta una gran riqueza de elementos al organismo. Allí radica la gran diferencia con el azúcar refinado (sacarosa), que -siendo un azúcar compuesto, privo de enzimas y oligoelementos- consume reservas del organismo para poder ser asimilado y genera fermentaciones intestinales. Por eso la miel es aconsejada para deportistas (permite una rápida recuperación frente al esfuerzo con menor evidencia de fatiga), personas de digestión lenta, adolescentes, tercera edad, etc. También incrementa la resistencia al cansancio psicofísico en períodos de intensa actividad. Además mejora la asimilación del calcio y aumenta los glóbulos rojos, siendo recomendable para estados de crecimiento, anemias, fracturas, menopausia, osteoporosis, etc. La miel es el azúcar mejor tolerado por los diabéticos -con prescripción médica para el consumo limitado de dulces- al no provocar sobreabundancia de azúcar en sangre: porque la glucosa pasa al tejido muscular y la fructuosa se metaboliza lentamente a través del hígado.

Aparato digestivo: Por acción de la acetilcolina, la miel mejora la secreción de jugos gástricos y estimula el peristaltismo (de allí su blanda acción laxante). Por otra parte sus enzimas aumentan el poder digestivo, evitan fermentaciones y -con la ayuda de la inhibina- controlan la flora bacteriana del tubo digestivo. La miel ayuda a la cicatrización de úlceras, debiéndosela ingerir en ayunas y bien ensalivada. También es un excelente protector hepático, dado que la fructuosa estimula su metabolismo y desintoxica; de allí su empleo para el tratamiento de alcohólicos. Asimismo la miel tiene un suave efecto diurético y antiséptico.

Vías respiratorias: Es conocido su efecto expectorante, calmante de la tos y estimulante de la secreción bronquial. En este campo es clave la acción bacteriostática de la inhibina.

Sistema circulatorio: Por efecto de la glucosa, es importante su acción energética para la musculatura cardiaca. Recientes estudios demuestran que la miel estimula la producción de fosfatos orgánicos, responsables de la regulación del ritmo y del riego coronario. De allí que la miel sea indicada para problemas de corazón, como la angina de pecho.

Dermatología: Desde la antigüedad se conoce el efecto antiséptico y cicatrizante de la miel, regenerando y desinfectando heridas, llagas y quemaduras. También aquí la inhibina juega un rol fundamental. Además la miel es emoliente de la piel, usándosela en cosmetología.

Sistema nervioso: Es marcado el efecto calmante de la miel, sobre todo en casos de insomnio, fatiga nerviosa, estrés y depresión. Mucho tiene que ver su contenido en magnesio, un conocido relajante muscular.

Contraindicaciones: Deben abstenerse de la miel los diabéticos insulínicos y los bebes menores de 6 meses. En este último caso se trata de una medida de prevención para evitar casos de botulismo, cuya espora -presente en la miel como en muchos otros alimentos- no puede ser neutralizada en el aparato digestivo hasta los 6 meses de edad.

Cuidados: La miel debe mantenerse al reparo de luz, calor y humedad por ser fotosensible, termosensible e higroscópica. Para garantizar la suma de propiedades arriba enunciadas, es fundamental que la miel no haya sido calentada en ninguna de las fases del procesamiento. Lamentablemente esto ocurre con frecuencia, sobre todo con la aparición de las mieles pasteurizadas. Este es un absurdo deterioro que sufre la miel, con el único objetivo de mantenerla líquida todo el año, dado que en estado natural cristaliza a 14ºC. A más de 40ºC se inactivan la mayoría de las sustancias vitales de la miel (enzimas, vitaminas, inhibina, etc.), conservándose sólo los azúcares y los minerales. Esto explica porqué muchas mieles provocan acidez, cuando en realidad la miel debe generar una reacción alcalina en el organismo.

Consumo: Su dosificación es muy variable y depende de muchos factores, pero siempre se aconseja ingerirla a temperatura ambiente para gozar de sus numerosos beneficios. Cuando es calentada en preparaciones culinarias (dulces, tortas, etc.) pierde muchos componentes vitales, aunque siempre resulte preferible al azúcar refinado. Usada para endulzar líquidos calientes, su deterioro es mínimo, aconsejándose incorporarla sólo un instante antes de la ingestión.

JALEA REAL

Es el producto natural segregado por la abejas nodrizas (de 5 - 13 días de edad). Al encontrar que la Jalea Real proveia a la abeja reina de una gran vitalidad que le permitía no solamente poner miles de huevos diarios, sino tener una longevidad de hasta 30 veces superior a las abejas que no se alimentaban con este néctar, los biólogos y apicultores se dedicaron a probar si estos efectos tan notables eran aplicables en los seres humanos, encontrando que efectivamenete producían inmejorables características de vitalidad y salud.

El peso de una abeja reina se incrementa hasta 1200 veces en la primera semana de nacida, doblando su longitud en el mismo período, a la vez que alcanza su madurez en menor tiempo que los zánganos. Después de que se escoge la larva que será desarrollada como abeja reina, sólo ella tendrá derecho de alimentarse con la Jalea Real, alimento que le aportará gran fortaleza, vitalidad y longevidad.

La Jalea Real es una substancia blanquecina semiácida que es producida por las abejas obreras a través de unas glándulas que se encuentran en la faringe. Nadie sabe a ciencia cierta todos los efectos benéficos y el porqué, lo que si se conoce es que produce en el humano gran vitalidad y rejuvenecimiento celular.

Se ha encontrado que la Jalea Real posee grandes cantidades de acetilcolina. Esta substancia es una de las principales transmisoras de los impulsos nerviosos. La ausencia de este neuroquímico trae como consecuencia muchos desórdenes de origen nervioso.

COMPOSICION MEDIA:

Agua, nitrógeno, proteina, cenizas, dextrosa, sacarosa, extractos, ácido y ácido fólico.

Minerales: manganeso, cloruros, potasio, calcio, sodio, cromo, azufre, magnesio, hierro, cobre, cobalto, fósforo, silicio, aluminio, zinc, estroncio.

Vitaminas: vitamina B-5, niacina, inositol, vitamina B-2, vitamina B-6, vitamina B-1, vitamina H, vitaminas A, C, D, E. Además contiene los 8 aminoácidos esenciales, más los 10 aminoácidos secundarios.

PROPIEDADES:

La Jalea Real mejora el estado general del cuerpo, aumenta la capacidad intelectual y física, crece el optimismo y el buen humor. Renueva los tejidos. Se ha comprobado que es un remedio excelente para prevenir la gripe, la enf. de Parkinson, el cáncer y que no tiene igual como reconstituyente, revitalizador y rejuvenecedor del organismo.

Mejora la vista en las personas de edad avanzada e influye favorablemente en la angina de pecho, las úlceras, la arterioesclerosis, la anemia, los estados de depresión y la astenia. Rebaja la tasa de colesterol en la sangre, provocando un aumento temporal en el metabolismo.

Se ha encontrado que la Jalea Real estimula las glándulas endocrinas, además actúa con éxito en la erradicación de la tos ferina, y la tuberculosis sobre todo en los niños. También influye satisfactoriamente en la bronquitis, la migraña, trastornos digestivos, debilidad nerviosa, padecimiento de la vejiga y estómago así como el cansancio provocado por el mal funcionamiento de las glándulas endocrinas.

Toda esta extensa variedad de usos medicinales y unido a que carece de contraindicaciones, hacen de la Jalea Real el nutriente perfecto.

BENEFICIOS:

- Acción Antibiótica.
- Reconstructor celular.
- Mejoría en la memoria y la vista
- Tonificante del sistema nervioso.
- Aumento de la fertilidad.
- Mejoría en enfermedades de la piel.
- Disminuye la caída del cabello.
- Alivia la artritis.
- Mejora las defensas del organismo.

 

CERA DE ABEJAS

Si     Sinónimos

Cera amarilla, cera flava, cera virgen

Ella es secretada por cuatro pares de glándulas ceríferas que se localizan del cuarto al séptimo segmentos del lado ventral del abdomen de las abejas obreras con edad variando entre 12 a 18 días.
Esas glándulas ceríferas secretan la cera en forma líquida disuelta en una sustancia volátil, que en la superficie externa del tegumento se evapora, dejando las placas de cera. Cada placa es hecha de una o más secreciones, y posee un espesor de 0,6 a 1,6 mm con peso promedio de 1,3 mg.
Las obreras llevan estas escamas de cera hacia atrás con el auxilio de las patas traseras y las lleva a las delanteras y a la boca, para que sean amasadas y moldeadas, utilizando la secreción de las glándulas mandibulares.
Centenas de abejas obreras participan en la edificación de un sólo alvéolo, siendo que cada obrera puede mantenerse en actividad por más o menos 1 minuto.
Para la secreción de la cera es imprescindible sucesión de ciertos factores, tales como: temperatura en el grupo de abejas de 33 a 36ºC, - promedio; presencia de abejas obreras con edad de 12 a 18 días; alimentación abundante, y la necesidad de construcción de panales. Cerca de 45 días después de la llegada un enjambre, 90% de los panales ya fueron construidos. Las abejas obreras jóvenes la emplean en la fabricación del panal., una vez extraída la miel, el panal se funde en agua, se enfría y se vuelve a fundir, hasta que finalmente se exprime en un lienzo y se deja endurecer en moldes.

La cera de abejas es un sólido cuyo color varía de amarillo a pardo grisáceo. Tienen un agradable olor a miel y un sabor débil característico. Cuando esta fría es algo frágil y muestra una fractura no cristalina, opaca y granular.


Composición

La cera de la Apis mellífera ha sido separada en más de 300 componentes, que pueden ser resumidos en:
- Monoésteres - 35%
- Hidrocarbonato - 14%
- Ácidos libres - 12%
- Diésteres - 14%
- Hidroxipoliésteres - 8%
- Hidroximonoésteres - 4%
- Triésteres - 3%
- Ácidos poliésteres - 2%
- Ácidos monoésteres - 1%
- Material no identificado 7%

Principalmente es una mezcla de 3 sustancias:

  1. Miricina: insoluble en alcohol hirviente, esta formado por palmitato de miricilo y alcohol miricilico.
  2. Cerina o ácido cerotico, se disuelve en alcohol hirviente y cristaliza al enfriarlo.
  3. ceroleína, se disuelve en alcohol frió.

Usos

La cera amarilla es un agente endurecedor y también es ingrediente en el ungüento amarillo. Se usa además como base para ceratos, emplastos y ungüentos.

Otros usos están en la fabricación de pomadas para calzados; en materiales para impermeabilización; industria de armamento; lustres para pisos; muebles, cueros y lentes telescópicos, en la fabricación de grasas, ungüentos; en la fabricación de cintas adhesivas, gomas de mascar, tintas; en injertos y barnices.



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